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ME CONTRÁTARON EN LA EMPRESA DE MIS SUEÑOS, 2 MESES DESPUÉS, LO COMENCÉ A ODIAR Y A LOS 8 MESES SALG

28 sept 2017
4 min de lectura

Al inicio antes de empezar a escuchar mi intuición, pensé que sabía EXACTAMENTE lo que quería de mi vida y trabajo.

Quería trabajar en una multinacional. Quería trabajar en una empresa con renombre, que me mantuviera trabajando en el área que gustará y pagará bien,

pensé, que si podría conseguir un trabajo como ESE, entonces la mitad del camino ya estaba hecho y solo quedaba mantenerme ahí.

He trabajado bastante, desde que empecé a trabajar hace casi una década, he trabajado en empresas de consumo, comunity manager, creado mi propio negocio, asistente y gerente de planeación, por nombrar algunos pocos.

Pero este trabajo, el de la empresa de mis sueños era el destino FINAL, y el que cambiaría todo. Sería feliz, rica y me habría salido con la mía, al final era algo que quería desde hace años.

Bueno, hace unos 10 meses, conseguí el trabajo de los sueños. Una posición en planeación de la demanda en una empresa multinacional que era sumamente competitiva. Literalmente conseguí EXACTAMENTE lo que pedí.

- Un estilo de vida portátil

- Un trabajo en donde podía ir de jeans☕

- La posibilidad de trabajar desde mi casa

- Tenía grandes prestaciones (más de lo que jamás pensé que se podía tener)

- Y sin horarios.

Tenía todo lo que pensaba que quería.

Bien, 2 meses adentro, resultó que lo termine odiando como había terminando odiando cada uno de los trabajos que tuve anteriormente.

¿Por qué? ¿Por qué si era “todo lo que yo quería” no lo estaba disfrutando?

No me gustaba que me dijeran qué hacer.

No me gustaba que el ambiente era de competencia

No me gusta llegar a casa sin energía

No me gustaba no tener tiempo de viajar

No me gustaba tener que quedarme hasta altas horas de la noche.

No me gustó la forma que mi jefe tomaba decisiones por encima del tiempo y acuerdos de los demás

Sabía, a los 2 meses que este cuento del “trabajo de mis sueños “ estaba destinado a terminar pronto.

Si no era feliz aquí, no iba a ser feliz con cualquier otro trabajo o empresa, al menos que alguien estuviera dispuesto a pagarme $ 500 mil pesos por trabajar 2 horas como diseñadora de interiores (soy algo perfeccionista en eso) j

Así que decidí que era hora de cambiar. Era hora de hacer mi propia historia.

A los dos meses que supe que todo iba a terminar, tome la decisión de abrirme a nuevas posibilidades. (Anteriormente yo ya había dado asesorías de redes sociales y emprendedores). Al día siguiente comencé a recibir mensajes de emprendedores preguntándome sobre su negocio y ventas. Y con esa enorme señal decidí entregarme totalmente a esa pasión que no había querido reconocer. Simplemente hice pequeños cambios.

-Comencé a respetar mi tiempo fuera del trabajo para atender a mis clientes.

-Comencé a escribir mi nueva historia con mis nuevas creencias. Básicamente me estaba preparando mentalmente a un gran cambio.

-Comencé a vender mis servicios.

A los 8 meses me despiden de la empresa de mis sueños.

Yo ya estaba preparándome económicamente y emocionalmente para plantear mi salida, pero por una u otra razón no lo hacia, y BUM el universo me hizo saber que ya estaba lista ¿Cómo? Me despidieron.

Cuando recibí la noticia, estaba mucho más agradecida y emocionada por lo que se veía venir. El universo literal me dio una palmada en la espalda diciéndome “deja de postergar lo que ya sabes que tienes que hacer“

Y comencé, cree mi página web, redes sociales, continuando con mis asesorías. Tratando de hacer que los anuncios funcionen. Tratando de conseguir nuevos clientes. Y sabes que, las cosas estaban sucediendo, pero no a la velocidad y no como yo quería.

Así que detuve todo.

Me escuchaste bien. Detuve mi rush, mis anuncios, y mi estrés.

¿Y sabes lo que pasó?

Fuegos artificiales.

Comencé a trabajar con mis propias reglas y además les hice ver a cada uno de mis clientes y mis clientes potenciales cuales eran las reglas.

Decidí no comenzar a trabajar antes de las 11 de la mañana (tiempo para mi), decidí que el 80% de mis publicaciones iba a entregar un valor enorme.

Publicaría lo que a mi me vibra y que puede inspirar, enseñar, o conectar con los demás.

No publicaría sólo por publicar.

No volvería a pagar un peso en pedir likes o en google ads. (aunque sólo lo hice una vez)

Al final, yo decidí que no quería volver a trabajar en algo que yo no quería y es por eso que hice mis reglas.

Estoy siguiendo mi intuición y me dirijo a donde ella me diga que vaya.

¿Da miedo?. No, por que cuando he tenido preguntas, las respuestas llegan por si solas. Confió que hay algo más grande que nosotros, que nos guía hacia dónde es nuestro camino

¿Está funcionando?

Increíble. Por ejemplo, esta semana, fue mi primera colaboración con Victoria 147 (escuela de emprendedoras que me fascina, son lo máximo)

Desde que decidí hacerlo, todo ha llegado a ser fácil para mí, mi trabajo fluye e incluso me han comentado clientes potenciales que les encantaría comenzar a trabajar conmigo.

He dejado de trabajar tanto, y todo está sucediendo MÁS FÁCIL.

La gente conecta conmigo..

AHORA PUEDO DECIR QUE HE TENIDO DOS TRABAJOS DE ENSUEÑO.

EL QUE PENSÉ QUE QUERÍA, Y EL QUE YO NECESITABA.

¿No estás segura de cómo dar ese salto? ¿No está segura de que te dice tu intuición? Ya comenzaste y ahora te preguntas ¿Y ahora que hago?

Agendemos una llamada de 30 min gratis.. Vamos a hacer que tu negocio y tu brillen intensamente.

UN BESO

MARIANA

 
 
 

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