4 ENSEÑANZAS QUE DEJO EL TERREMOTO PARA MI NEGOCIO.

Okay te estoy hablando de un lado súper vulnerable para mi en estos momentos.
Me encuentro en la Ciudad de México el día martes 19 de septiembre a las 1:20 pm tuvimos un terremoto de 7.1 grados.
Yo me encontraba en una cafetería, de la Colonia Condesa, cuando todo comenzar a brincar, literal, el movimiento fue de abajo para arriba y cuando me percate de que era un temblor agarre mi computadora, y me salí corriendo del edificio en el que estaba.
Al salir, escucho uno de los sonidos más aterradores de mi vida;
Gritos de ayuda, de desesperación y de miedo, el crujir de los edificios, de vidrios rompiéndose y de fachadas cayéndose alrededor de mi. 30 segundos que me fue imposible estar de pie, el movimiento me obligó a hincar en la calle, junto con varias personas.
(Esa voz en mi cabeza no dejaba de hablarme: Mariana ¿Es real esto?)
Con el corazón palpitando a TODO lo que daba, con adrenalina por todo mi cuerpo y sin manera de comunicarme con nadie corrí a mi departamento que se encontraba a 4 cuadras. Mi temor era que mi perras estuvieran con bien.
A partir de ahí, comenzó el segundo sonido aterrador, ambulancias, sirenas y motos al mismo tiempo corriendo por todos lados.. Es decir, hay heridos.
Oh por Dios esto es grave, esto no es normal.
(Uff! Perfecto mi casa esta en buenas condiciones)
Subo al apartamento y comienzan a llegar mensajes, mi familia bien, (gracias, gracias gracias), pero recibo el mensaje de una amiga: mi edificio se cayó. …
….¿Qué?...
Me cambio, agarro mochila, tennis, dinero…. Corro con la adrenalina y comienzo a ver todo el desastre que dejó el terremoto.
Gente mayor, con oxigeno, apenas lograba bajar de su apartamento (15 min después), Gente golpeada por bloques de cemento en la cabeza, coches destrozados y mucha gente desconsolada.
(Mariana esto no está pasando, NO ESTÁ pasando…)
Llego a casa de mi amiga, su departamento a dos de caer y con una fuga de gas que olía a la mitad de la calle. Gente que un segundo se quedó sin su casa.
Después de varios minutos, con el corazón aún palpitante a todo lo que da, regreso a casa. Y fue la primera vez que vi un edificio derrumbado.. Ahí enfrente de mi.
(¿Qué hago? ¿Qué hago? Mariana haz algo!)
Mi amiga llego a mi casa descalza, con el pelo lleno de polvo de su edificio.
(Okay Mariana, esto si esta pasando)
Todos los comercios, comenzaron a cerrar (2:00 pm), no había luz en toda la zona y veías personas caminando, con lo que pudo rescatar de su casa, en la calle, sin saber a dónde ir.
Hasta ahí fue aterrador.
A partir de aquí cambió el concepto que yo tenía de humanidad.
Minutos más tarde, y con mi amiga alojada en mi casa, mi novio y yo llegamos al derrumbe más cercano a mi casa.
(¡Carajo! Hay gente ahí atrapada)
Más de 500 personas a mi alrededor ayudando en lo que podían, cargando cubetas con escombros, ofreciendo agua, gritando ánimo, moviendo coches, escombros y lo que fuera necesario para ayudar al ejército a llegar rápido a los derrumbes. Donde empezaron 10 lts de agua terminaron toneladas y toneladas de agua.
Más de 6 horas ahí y la gente a pesar de ser pasada medianoche ahí seguía, con la esperanza de encontrar vida..Llego el perro de la marina y comienza a ladrar.. lo que en lenguaje humano quería decir, es que, había encontrado vida.
¡¡¡Viva México!!! Se escucha desde el corazón de cada persona que se encontraba ahí.
(Mariana quieres llorar de la emoción, pero no lo hagas, tu estas bien)
AL día siguiente edificios se seguían derrumbado y en cuestión de minutos la gente llegaba, es más, atascaba de ayuda el lugar..
La ayuda en todo México ya era demasiada, la energía era demasiada, pero al mismo tiempo el shock emocional era demasiado.
Siempre he pensado que puedo lograr todo lo que yo quiera , y después de algo así,…. Me hizo analizar las cosas desde otra perspectiva.
Emocionalmente un evento así te apachurra, te hace sentir una bola de emociones y sentimientos que presionan fuertemente tu pecho y para muchos, fue una gran pérdida, Sin embargo después de cualquier “terremoto” siempre hay grandes lecciones.
LAS ENSEÑANZAS QUE DEJO EL TERREMOTO PARA MI NEGOCIO
1.- Durante nuestra vida y en nuestro proceso de emprender siempre habrá “terremotos” que nos forjan o nos destruyen. Para mi, esta vez, se llamó terremoto, pero quizá para ti el día de mañana se llama, una enfermedad, o una crisis, pero créeme, se puede presentar de mil maneras.
Como emprendedora, necesitas pasar por muchos terremotos para ser una emprendedora invencible. Créeme hay muchas personas que con un terremoto grado 4 renuncian. Y hay otras que con un terremoto, tsunami y huracán, ni siquiera les pasa por la mente renunciar, que a pesar de tener un dolor en el pecho y con el miedo de volver a vivir lo mismo, aún, siguen de pie y mucho más fuertes.
2.-Tu no tienes el control de tu vida… y tampoco de tu negocio. Así que suéltalo, déjalo que fluya y disfruta el proceso… si mañana pierdes todo tu dinero, tu casa, tu negocio, lo puedes volver hacer, porque ya lo hiciste una vez. Lo aprendido una vez JAMÁS se olvida
Ser emprendedora no depende del negocio que tengas, ni del dinero que generes. Ser emprendedora es la actitud, tu inteligencia de enfrentar desafíos, ser emprendedora es mucho más.
3.-Platicando con un amiga, que casi pierde la vida, me comentó que ella tiene la fortuna de que cada día hace lo que ama, y que si hubiera fallecido no se hubiera arrepentido de nada. ¿Pero tú?
Lo que haces, ¿Lo disfrutas? ¿Qué cambiarías? …
Te vas a morir y eso es lo único que tienes seguro en esta vida. La diferencia es como quieres que termine todo.
(si , yo se que estoy siendo muy dura, pero necesitas leerlo)
Y no te diré que espero que nunca te pase o vivas lo que a mi me toco vivir esta vez, al contrario, te deseo que vivas muchos “terremotos”, por que así, te convertirás en una emprendedora invencible.
4.- Tienes dos oportunidades, actuar con miedo o actuar con ganas de empezar desde cero... Y te lo comento por que al menos los primero cuatro días, después del terremoto, vivi con mi mochila de seguridad y con el brazo pintado con mis referencias personales, por si me quedaba atrapada en un edificio e incluso no quería escuchar música, por si sonaba nuevamente la alarma sísmica. Y después de llorar varios días decidí dejar de vivir con miedo y comenzar a vivir agradecida, llena de amor y continuar con mi vida y proyectos.
Gracias por leer
Mariana



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